* Pleno agosto: paraguas, calcetines, chaqueta gruesa y un bolso de piscina, a priori, pasado por agua.
* Una señora -muy discreta- comenta por el manos libres, en mitad de la calle :
-...Pero esto que te he dicho no se lo digas a nadie, ¡eh! que es muy delicado, y a parte de mí, sólo lo sabes tú.
4 comentarios:
Qué donoso disparate:
no guardas tú tu secreto
y quieres que otro lo guarde.
Qué acertados siempre los clásicos. Gracias a Lope
Sí, esta señora es la personificación de la "discreción contemporánea". Estoy a punto de creer de que no es una persona de carne y hueso, sino el espíritu de la indiscreción.
No, no, era de carne y hueso. Los espíritus encarnados tienen también su aquel.
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