Tengo una pluma nueva, barata y azul, de punto medio. La última que tuve se me perdió en la mudanza. Echaba de menos escribir con pluma, el ritual de rellenar el cartucho con tinta, esa sensación diferente que hace que los trazos sean más míos, según va dando de sí el plumín hasta acoplarse a mi pulso. Hace ilusión estrenar cosas nuevas. Pero, no hay nada como sentirlas ya tuyas, un poco envejecidas, sin resistencias. Como dice un aforismo de Enrique García-Máiquez: "Los objetos también se domestican."
viernes, 19 de febrero de 2021
Una pluma y un amigo
Tengo una pluma nueva, barata y azul, de punto medio. La última que tuve se me perdió en la mudanza. Echaba de menos escribir con pluma, el ritual de rellenar el cartucho con tinta, esa sensación diferente que hace que los trazos sean más míos, según va dando de sí el plumín hasta acoplarse a mi pulso. Hace ilusión estrenar cosas nuevas. Pero, no hay nada como sentirlas ya tuyas, un poco envejecidas, sin resistencias. Como dice un aforismo de Enrique García-Máiquez: "Los objetos también se domestican."
miércoles, 17 de febrero de 2021
Ya casi...
Yo agradezco esa posibilidad de estar en el casi. Primero, porque quiere decir que la parca todavía no me ha llevado. Y segundo, porque eso me permite aspirar a ser mejor, a estirarme un poco y saber que, si experimento el "casi" como oportunidad, cada día puedo ir un poco más allá, sin frustraciones.
Las acciones puntuales empiezan y acaban, y continúan sucediéndose en ese juego del principio y el final. En cambio, la tarea del perfeccionamiento humano, lo abarca todo, lo mezcla y lo aglutina durante cada día con sus noches. Y el casi, puede ser una ayuda para no desanimarse en ese afán de crecer. Porque –sabemos de antemano– que no alcanzaremos la meta, y no por renunciamos al avance. Hoy casi... Si todos los días vivimos con esa hermosa tensión del que no deja de saltar, para llegar cada vez más alto y más lejos; casi... habremos alcanzado la sabiduría.
domingo, 14 de febrero de 2021
Qué pinta aquí Valentín, el santo
Celebrar San Valentín, como el gran día del amor y la amistad, me produce cierto rechazo. Será porque mi convicción acerca de la celebración cotidiana que requieren ambos, hace que lo vea con cierta sospecha. Hoy, además, me di cuenta de que no sabía nada acerca del santo, de su historia y, por qué, en algún momento, se le adscribió este patronazgo.
Resulta que, para empezar, no se sabe si el santo, efectivamente existió. La primera en la frente. Se supone que fue uno de los tres mártires ejecutados por, no se sabe si, el Emperador romano, Claudio II, o su sucesor, Aureliano, alrededor del año 270 d.C. San Valentín habría sido un obispo que casaba, en la clandestinidad (cosa que ya tiene su toque de romanticismo), a los soldados romanos. En la época, un soldado se casaba con las armas de Roma y no más. El amor humano se consideraba un estorbo y, el matrimonio, traición.
De ahí que Valentín, valientemente, daba a los soldados (doblemente valientes, por ser soldados y por optar por el matrimonio), la posibilidad de formar una familia, saltándose la ley –nunca mejor dicho– alegremente. Al parecer, se llegó a conocer lo que Valentín hacía por los enamorados militantes que, por militares, estaban condenados a privarse de mujer e hijos y lo apresaron. Lo acusaron de ser cómplice de incumplir los mandatos del emperador y de profesar la fe cristiana. Se supone que lo ejecutaron un 14 de febrero, después de negarse a renunciar al cristianismo.
En 1969 se retiró a San Valentín del santoral, pero, para entonces, ya la fiesta se había secularizado y siguió celebrándose al margen del bueno de Valentín de Recia, tal como se celebra hoy. Después de conocer la historia, pienso que más que el patrón de los enamorados, le pega más serlo de los casados por convicción, los partidarios del yo contigo para siempre, incluso si las circunstancias lo ponen muy difícil. Yo, por lo que he visto, el matrimonio es una institución maravillosa, pero que requiere no poca valentía y perseverancia, ambas hijas directas de la virtud de la fortaleza.
Así que, aunque ya no esté en el santoral, yo ya veo la fiesta con otros ojos. Que sea el patrono de los que se enamoran, con el compromiso de llegar juntos mucho más allá del enamoramiento, me parece fantástico. Y en los tiempos que corren, este santo tiene mucho trabajo, más que casando parejas, intercediendo porque se mantengan así, fieles a su compromiso y luchando, como aquellos soldados, por ahondar en el amor conyugal, en el valor de la familia y la alegría que emana de un hogar, en el que la brasa nunca se apaga.
De modo que, con estos matices, ¡feliz día de San Valentín a todos!
lunes, 6 de junio de 2011
Por no hacer mudanza en su costumbre...
Llueve con fuerza. ¿Quién dijo que el norte era lluvioso? Madrid es un continuo lagrimeo. Al menos así me parece que no he dejado el norte. Que no lo he perdido.
sábado, 23 de abril de 2011
Desempolvar los baúles
Tu tiempo el tiempo que te ha sido dado
el mínimo minuto, el largo año
que cuentas como el oro del tacaño
se fuga hacia un final desdibujado.
Se escapa tu destino sopesado,
no logras detenerte en el peldaño
feliz de aquellas horas, el engaño
de tu memoria se ancla en el pasado,
pero las horas mueren sin excusa
y la ilusión se aleja y la inconclusa
historia de tu vida se resbala
por la pendiente oscura de la tarde.
El tiempo que te hiere es una bala
de fuego que se apaga mientras arde.
jueves, 21 de abril de 2011
Quiasmo
lunes, 8 de noviembre de 2010
La Sagrada Familia
viernes, 9 de abril de 2010
Narraciones
La vida es la historia de una vida, un relato lleno de acontecimientos, personajes, peripecias, encuentros y desencuentros, que llenan las páginas de un libro cuyo título originalísimo es ¿quién soy?
Como decía Aristóteles, una buena trama es la que consigue ordenar los hechos de tal manera que los incidentes heterogéneos que componen la historia lleguen a ser armónicos, llenos de sentido, que la concordancia prevalezca sobre la discordancia.
Pero de la vida, como dice Ricoeur, no somos sus autores. Como mucho, co-autores y no le falta razón. No tenemos la capacidad de configurar la trama de nuestra vida como podría hacerlo un autor con su obra, siempre quedan cabos sueltos, una ausencia de sentido que deja incomprensibles los pasajes dolorosos, las elipsis, los giros en la historia que nos alejan del final tan esperado.
Hay cuestiones que me interpelan vivamente y que no podré incluirlas en mi tesis. Por ejemplo, la idea que he leído en el (sin razón) vilipendiado Rainiero Cantalamessa. No basta nuestra historia enriquecida por historias que se encuentran en el nivel ancho y largo de la experiencia humana. Necesitamos otras coordenadas. Hace unos días EGM glosaba aquella queja de San Juan, cuando afirma que no bastaría el mundo para guardar todos los libros que podrían escribirse sobre la vida de Jesús, su historia. Cantalamessa escribe
"la venida de Jesús en la encarnación marca un salto cualitativo, como cuando un río llega a una esclusa y reemprende su marcha en un nivel más alto. Todos los gestos realizados por Jesús durante su vida forman parte de la historia de la salvación; incluso su silencio y la vida cotidiana de Nazaret pertenecen a la historia.(…) Pero la historia de la salvación continúa después de él, y nosotros también formamos parte de ella. La vida de cada creyente en particular, desde el bautismo hasta la muerte, es una pequeña historia de la salvación, es el microcosmos de la salvación; mientras que la otra historia aquella que va desde la creación hasta la parusía, constituye su macrocosmos".Somos por tanto co-autores de nuestra historia, y de nuestra Historia. Compartimos el tiempo con otras vidas y la Vida comparte el tiempo de la historia de cada uno. Yo procuraré, al escribir mi tesis, comprender lo mejor que pueda las tramas y giros de la historia del gran río y su corriente en el tramo que fluye hasta llegar a la esclusa. En cierto modo, es la parte menos agraciada del recorrido. La comprensión de sí mismo es siempre una tarea inacabada. En parte, porque una historia bien trabada sólo se comprende desde el final. Los poetas siempre ayudan en estos trances y Borges ya lo dijo al final de su soneto:
¿Quién es el mar, quien soy? Lo sabré el díaY la Dickinson va un poco (o mucho) más allá cuando dice en una de sus cartas a Higginson:
ulterior que sucede a la agonía.
Hoy pensaba -al percatarme de que lo «Sobrenatural» no era sino lo natural desvelado-
No - es - la «Revelación» la que aguarda,
Sino nuestros ojos no equipados-
domingo, 24 de enero de 2010
Vaya con la divina Providencia
La providencia de la que hablan, quienes no creen en la Providencia, es frecuentemente una caricatura gruñona de la realidad del Buen Dios y su constante desvelo por el mundo. El ser -providente, tal como se comprende desde la teología natural, se refiere al modo Divino de ocuparse del gobierno de la creación y está íntimamente relacionado tanto con la Sabiduría como con la Bondad de Dios -y aún más importante- no está nunca en contradicción con ellas. Nosotros, tan acostumbrados a ese cómodo relativismo que mezcla la luz con las tinieblas sin inmutarse, pretendemos que la Inmutabilidad de Dios sea a imagen de la nuestra, y no. Como decía Santa Teresa "Dios no se muda", es decir, nunca deja de procurar llevar los hilos de la historia de modo que favorezcan siempre a quienes han salido del fruto de sus entrañas.
La RAE define así la palabra Providencia:
1. f. Disposición anticipada o prevención que mira o conduce al logro de un fin.
2. f. Disposición que se toma en un lance sucedido, para componerlo o remediar el daño que pueda resultar.
3. f. por antonom. La de Dios.
Me gustaría ver un estudio de lo que costará recuperar ahora -sólo en el aspecto material- las infraestructuras de Puerto Príncipe, y qué coste habría tenido procurar que fuesen más seguras. No dejo de pensar en la encíclica Caritas in Veritate y la preocupación del Papa por los países pobres y el concepto tan pobretón de ayuda al desarrollo que hemos preconizado en occidente desde hace más de medio siglo.
Ya se ve que cuando tomamos los hombres la providencia en nuestras manos, no llegamos demasiado lejos con el peso de semejante encargo. Y eso sin olvidar que hay otra dimensión que Dios tiene en cuenta y nosotros menos: el sentido de eternidad. Dios puede premiar el sufrimiento con una felicidad eterna, de modo que no podemos juzgar su justicia sólo desde este lado del tiempo. Ojalá tomemos nota de lo sucedido y sigamos aplicando en Haití y en otros lugares que se encuentran en situaciones similares de indefensión, ese necesario don de la gratuidad que nada tiene que ver con paternalismos de izquierda o de políticas internacionales que benefician a unos pocos estados. Quizá el mundo sería mejor si los hombres hiciéramos todo lo que está en nuestra mano y dejáramos en paz, salvo para invocar su protección, a la divina Providencia.
Pd. Os recomiendo también esta entrada, y esta.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Sinuoso camino

Ayer, no obstante, me volvió a picar el gusanillo del camino, después de escuchar a una experta historiadora y experimentada caminante, algo de la historia (¡desde el s. IX!) de la peregrinación a la tumba del apóstol. A ella le convencía bastante eso de recorrer con sus pisadas los mismos senderos que miles y miles de peregrinos han transitado durante cientos y cientos de años. A mí no me convence mucho eso de hermanarme en la agujeta universal, pero en cambio me encantaron las historias de bandoleros que también germinan, como buena mala hierba, a los bordes del Camino.
En la época de auge del bandolerismo (s.XVI-XVII) la Iglesia Católica desarrolló una doctrina sobre el bandolerismo y buscaba la conversión de los hijos descarriados mediante la predicación, por si las palabras asaltaban sus malavenidas conciencias y se llevaban el botín de su alma para el cielo. Todo esto ocurría, claro, porque los bandoleros, a pesar de todo eran piadosos y quizá alguna vez tendrían la oportunidad de escuchar las recomendaciones que venían desde el púlpito, porque se dejaban caer en Misa. Incluso se ha encontrado alguna oración del bandolero (que prometo buscar en la biblioteca y traer aquí si tengo éxito en mis pesquisas) en la que pide a Dios que bendiga su trabajo: que acierte con la víctima, que le libre del asedio de otros bandoleros, etc. Una oración (¡qué cara!) que implora al buen Dios que favorezca el mal menor.
Yo no pude menos que ruborizarme un poco al recordar mis plegarias urgentes, la noche anterior a un examen, en la que acudía al mismo mal argumento: ¿Para qué añadir a mi vagancia, el disgusto de mis padres por un suspenso?... ¿Qué culpa tienen ellos, Señor? No me digan que esto no es bandolerismo, de lo más convencional en nuestro siglo.
martes, 7 de julio de 2009
¡Viva San Fermín!
domingo, 31 de mayo de 2009
Pentecostés
Queda la tarea de la lluvia, multiplicar las gotas, esparcir el agua como una suave brisa. Como las notas de la guitarra que acaricia Knopfler, como las palabras que acercan el paraíso.
Dire Straits (Mark Knopfler), Brothers in Arms.
martes, 17 de marzo de 2009
Entrevista
sábado, 14 de marzo de 2009
Pearce, Chesterton y la bola de cristal
"The high tide!" King Alfred cried.
"The high tide and the turn!
As a tide turns on the tall grey seas,
See how they waver in the trees,
How stray their spears, how knock their knees,
How wild their watchfires burn!
"El único hogar para el espíritu humano, para el alma humana es la Iglesia Católica. Quienes están fuera de ella, quienes se han ido o no la han encontrado son -aun sin saberlo- hombres y mujeres sin techo."
martes, 10 de marzo de 2009
Salmodia

Encontré una traducción más satisfactoria que dejaba el sendero llano en camino recto. La alusión a la rectitud me dejó más satisfecha, pero ahora no podía dejar de pensar en el sendero llano y las correrías de la mañana que siempre resultan un suplicio para mis pies planos. Al cansancio que producen los trámites interminables que debo hacer cada año para conseguir mi tarjeta de residente extranjera, se suman los senderos de Pamplona -que no son llanos- y mis pies, que son rectos como el camino del salmo.
Lo más curioso es que aquello de la salmodia derivaba poco a poco en una resolución tajante a mis problemas de transporte y acabé mis correrías decidida a comprarme una bici. Luego nos acusan a los católicos de moralizantes. A veces con razón, me imagino. Pero la realidad es más rica que eso y los salmos no sólo dan admoniciones, sino consejos a pie de calle para las situaciones más variadas. En época de Santa Teresa Dios andaba entre pucheros, y ya se ve que hoy en día también se encuentra muy a gusto andando entre pedales.
El cuadro es Bici gris, de Pablo Heras.
jueves, 29 de enero de 2009
Tiempos
"No existe un único tren del tiempo, que lleva una única dirección a una velocidad constante; de vez en cuando se encuentra con otro tren, que procede del lado opuesto, del pasado, y durante un cierto trecho ese pasado corre junto a nosotros, está a nuestro lado, en nuestro presente. Las unidades de tiempo -las que los manuales de historia clasifican, por ejemplo, como el período cuaternario o la era augusta y las crónicas de nuestra existencia como los años del bachillerato o la era del amor por una persona- son misteriosas, difícilmente mensurables."
Ya podrán pintar autobuses, trenes, taxis o aviones si les parece divertido, o si de ese modo se salvan del paro dos o tres agencias de publicidad y unos cuantos chapistas. A poco que uno se pare a pensar (cosa que no se hace habitualmente en medio del tráfico de la ciudad) la conclusión a la que se llegue puede ser, más bien, la que proponía Pascal. Ante la duda sobre la existencia de Dios, es más sensato vivir como si existiera que lo contrario. Si Dios es el origen de todas las cosas con las que disfrutamos, no se trata de no disfrutar, sino de saber cómo. Y en eso la religión aporta más sabiduría que el puro instinto, no en balde lleva la humanidad muchos siglos tratando de sacarle el máximo redimiento a la vida con una larga historia de ensayo-error que no se puede despreciar.
En todo caso, no hace falta esperar a la muerte para saber qué hay más allá del tiempo. Como dice Benedicto XVI, la eternidad no es un tiempo sin límites, sino algo distinto del tiempo, otra forma de existencia que ya está incoada en la realidad temporal. Tiempo y eternidad se entrecruzan. Tiene gracia además, que haya muchos pasajeros al día en el llamado autobús ateo, que viven esa tranfusión de vida eterna y tiempo mientras van cómodamente sentados, pidiendo por quienes no creen y dando gracias a su Dios Bueno porque van calentitos y contentos al trabajo. Puede que los autobuses no crean, qué mas da... los pasajeros sí.
martes, 4 de noviembre de 2008
Una bomba de paz
Así reza uno de los versículos del Salmo 2:
"Qui habitat in caelis, irridebit eos, Dominus subsannabit eos"que se traduce con cierta libertad por:
"El que reina en el cielo se sonríe; el Señor se burla de ellos."
Y me río yo también, sin sarcasmos, cuando veo la abrumadora explosión de adhesión, afecto, unión, y -por qué no decirlo- de conversiones que ha traído consigo la visita de ETA a la universidad. Esperemos que ellos -los terroristas- más pronto que tarde aprendan tanto como hemos aprendido los universitarios de la lección magistral de aquel jueves. No todos los días se tiene de un modo tan patente una segunda oport

Ayer pasé por la ermita del Campus para dar gracias y me encontré con un manto de flores y una oración de composición anónima, de parte de los estudiantes de la Universidad de Navarra. Eso sí que es una bomba. De paz. Leedla, no os dejará indiferentes. Yo, dicho eso, no tengo nada que añadir.
jueves, 30 de octubre de 2008
Seguimos...después del atentado

A las 10.55 de la mañana salí de mi despacho. Ese despacho de ventanales amplios de los que hablaba el otro día, cuando no imaginaba el aspecto desolador que dejaría ver unos días más tarde. Iba a rezar. Tengo por costumbre hacerlo todas las mañanas, a primera hora, pero hoy no escuché el despertador y lo tenía aún pendiente. La Universidad de Navarra es una universidad de inspiración cristiana. De respiración cristiana, diría yo. En cada edificio hay un pequeño oratorio en el que siempre se reserva al Santísimo. Profesores, empleados y alumnos pueden asistir a Misa o pasar allí unos minutos de tranquilidad para"hablar con quien sabemos nos ama", que decía Teresa de Ávila.
Rezar. Eso iba a hacer yo. En mi edificio empezaría la Misa a las 11, así que pensé acercarme a otro oratorio del campus. ¿A dónde voy? ¿Al Edificio Central o a Comunicación? Voy a Comunicación -pienso- y así paso luego un momento a Nuestro Tiempo a ver a mi amiga Sonsoles. Salgo y empiezo a andar con calma, por la explanada de Comunicación arrebujada en mi abrigo y sosteniendo un paraguas. De pronto un golpe. Un estruendo que se siente hasta las vísceras. Un temblor. Sé que es una bomba. Es la misma sensación de hace seis años. Me vuelvo y veo la columna de humo que se levanta, opaca, amenazante desde la zona del Edificio Central.
No tuve miedo por mí. Me entraron unas ganas inmensas de llorar al pensar los destrozos que podría encontrarme. Tardé unos 40 segundos en llegar a la explanada de la Biblioteca Antigua y ver los coches ardiendo, las ventanas rotas, cristales y un silencio sobrecogedor. "No han avisado", pienso. La vez anterior dio tiempo a acordonar la zona. Esta vez no. No han avisado. "No saben lo que hacen", perdona, porque es evidente, viendo lo que tengo delante, que no saben lo que hacen.
Van saliendo poco a poco la gente del Edificio de Bibliotecas. Miro la zona que arde: Oficinas Generales en pleno ajetreo, el aula 18 llena de alumnos, el Servicio de Personal, Tesorería; es decir, muchas, muchísimas personas. Algunas personas sangran, por los pequeños cortes que le han producido los cristales rotos por la onda expansiva. Sorpresa, dolor, asombro. Luego llegó la policía y acordonó la zona. Yo no vi nada más. Sólo volaba mi imaginación hacia las personas que conozco que podrían estar por allí. Estamos en el ojo del huracán y no se sabe nada. ¿Hay muertos?, ¿hay heridos graves? Nos vamos enterando poco a poco de que no ha habido daños personales de entidad. Me quedo tranquila. Eso es lo único que importa. Lo demás lo reconstruiremos, volveremos a trabajar, y volveremos todas las veces que haga falta. A trabajar por lo que creemos. Y ahora ¿qué hacer? Pues con más razón, a lo que iba. Rezar. En primer lugar por los que han puesto la bomba. Y dar gracias. Qué menos.
jueves, 2 de octubre de 2008
Aniversario
Desde entonces el 2 de octubre es, para mucha gente de los cinco continentes, un día de fiesta. Y como a las celebraciones se invita a amigos y conocidos, yo invito a todos/as los que pasen por aquí a celebrarlo. O, si no, al menos a enterarse de qué va la celebración.
(*) En castellano se traduce por Obra de Dios. O también, Trabajo de Dios, como le gustaba traducir libremente a su fundador por expresar nítidamente el núcleo de su espiritualidad.
jueves, 25 de septiembre de 2008
Estrenos
Creo que por eso me gustan los actos de apertura de curso, los cuadernos en blanco, las sábanas limpias, el primer día del otoño. La novedad real de cada día es, en parte, una ficción. ¿Qué hay de nuevo en mí salvo el tiempo y lo que vaya a hacer hoy con él? Escuchaba con atención esta mañana, una lectura del Eclesiastés que se lee en la liturgia de hoy. Terrible por verdadera, y a la vez, de una gran belleza y fuerza poética:
¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad!
¿Qué saca el hombre de todas las fatigas que lo fatigan bajo el sol?
Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre está quieta.
Sale el sol, se pone el sol, jadea por llegar a su puesto y de allí vuelve a salir.
Camina al sur, gira al norte, gira y gira y camina el viento.
Todos los ríos caminan al mar, y el mar no se llena; llegados al sitio adonde caminan, desde allí vuelven a caminar.
Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas.
No se sacian los ojos de ver ni se hartan los oídos de oír.
Lo que pasó, eso pasará; lo que sucedió, eso sucederá: nada hay nuevo bajo el sol.
Si de algo se dice:«Mira, esto es nuevo», ya sucedió en otros tiempos mucho antes de nosotros.
Nadie se acuerda de los antiguos y lo mismo pasará con los que vengan: no se acordarán de ellos sus sucesores.(Eclesiastés 1, 2-11)
Decía Arendt en La condición humana, que la única novedad auténtica es cada persona, su ser y su obrar. De modo que, nada y todo es nuevo bajo el sol. No hace falta buscar demasiado para encontrar la originalidad que tanto se persigue con modas y modos de todo tipo. La llevamos dentro. Sólo hay que aprender a descubrirla. Casi nada. Sólo para valientes. Entonces la primera que se acobarda soy yo. Pero viene en mi ayuda enseguida otro momento de la liturgia: "Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación." Y entonces me atrevo a intentar aprender.
Cocinando
Hoy he querido caramelizar unas nueces y se han quemado. Cada vez me gusta más la cocina, sobre todo porque allí no hay engaño posible. Cada...
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A menudo, cuando se habla de la familia, se presenta un modelo ideal. Y está muy bien manejar arquetipos, historias y ejemplos dignos de i...
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A las 10.55 de la mañana salí de mi despacho. Ese despacho de ventanales amplios de los que hablaba el otro día , cuando no imaginaba el asp...
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De pequeña pensaba que sólo se podía escribir un libro si se sabía de antemano la historia que se desgranaría en cada una de sus páginas. Y...