
Salió esta mañana el santo,
coreado, de San Lorenzo;
parecía un poco tenso
con gesto casi de espanto.
¡Venga, hombre, no es pa'tanto!
le gritaba un borrachín
y el bueno de San Fermín
llamó al mozo por su nombre:
¡recuerda que eres un hombre!
y no un saco de serrín.

